Bueno, lo llevamos a la casa y ese mismo día se perdió... no tenía ni nombre la cagá, pero a la semana apareció muy campante, ese mismo día me conseguí el acuario que fué su casa hasta su muerte... y se le puso nombre... Creció... y estaba gordito, su caparazón ahuecada daba cuenta de que estaba listo para el amor. Tuvo sus momentos, se le infectaron los ojitos y se salvó...Pero ahora a poco más de un año de acompañarnos nos deja.
Una pena...

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